Escépticos y devotos

1425663796_770334_1425664324_noticia_grandeCuando echas un vistazo atrás en el tiempo, te das cuenta de lo mucho que has cambiado a lo largo de los años, y si analizas tu propio proceso de evolución te darás cuenta de que es difícil encontrar un patrón estable en tus fases de cambio. Es curioso observar cómo podemos pasarnos años hibernando en una determinada fase sintiendo total acomodo y sin embargo en otras llegar a sentirnos catapultados de una fase a la siguiente sin apenas tiempo para hacer  recuento de los logros y pérdidas.

Como soy de mente y alma inquietas, me apunto con frecuencia a nuevas experiencias por mera intuición, vamos que si siento que algo me llama, acudo. Suelen ser charlas, talleres, sesiones, nada que no se haya visto antes, pero últimamente todas parecen estar enfocadas al “desarrollo personal”. Cuando coincide que sale el tema en alguna conversación y lo menciono, me encuentro con todo tipo de reacciones, que van desde la curiosidad más sincera hasta el escepticismo más rancio. A ver, yo misma soy de las que creo que es esencial estar abiertos a lo nuevo, pero sin creer nada de lo que me digan. Por eso precisamente prefiero verificar las cosas desde mi propia experiencia  y sacando mis propias conclusiones. Me inquieta comprobar que se cuestione con tanta seguridad cualquier forma “no convencional” de introspección, reflexión o intento de cambio. Desde la ignorancia o desde la arrogancia? No tengo claro donde nacen exactamente esas posturas tan rígidas, pero sí que me parecen una fachada que suele esconder un profundo miedo.

Viviendo en un mundo en el que han fallado todas las instituciones, no entiendo que alguien siga apegado a un sistema de creencias que ya no se sostiene y que se resista a cuestionar la forma en la que pensamos y actuamos, tanto a nivel de sociedad como de individuos. Yo tengo claro que me queda casi todo por descubrir, y además lo disfruto profundamente. Allá cada cual con su propia evolución, no seré yo quien lo ponga en duda…y seguiré esbozando una sonrisa paciente cada vez alguien me prevenga sobre los peligros de las “sectas” cuando acuda a una sesión de meditación. Ojalá todos dedicáramos aunque sólo fueran 5 minutos al día a permanecer en silencio e intentar escuchar y ordenar nuestros pensamientos. Inténtalo, compruébalo y después opina.

Si tu madre te dice que te quiere, verifícalo” – Arnold Dornfield

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Siempre te puedes resistir…

1216650106985_fCuántas veces habrás dicho, “esta es la última vez que pasa, no se volverá a repetir”? Normalmente cuando te encuentras a ti misma diciéndote estas palabras, eres muy consciente de que sea lo que fuera que sucedió, era algo que nunca tendría que haber sucedido desde un principio. Pero nada, que todos tenemos nuestros momentos de debilidad, donde despachas de una patada el adulto responsable y racional para adentrarte en tus callejones más oscuras y secretos para perder intencionadamente la cabeza. La fascinación de lo prohibido, sabiendo que te vas a arrepentir al instante de consumar tú pequeña o gran locura, el éxtasis y la agonía como dos caras de una misma moneda, con la que tendrás de pagar tu eufórica miseria temporal. Cual autenticas drama queens, nos seduce la idea de inyectar una prudente dosis de dolor a todo lo placentero, como si nunca llegáramos a merecer del todo salirnos con la nuestra en un mundo lleno de restricciones y condiciones impuestas. Resulta más inteligente no correr riesgos, no seguir tu instinto, no saciar tus deseos? Seguramente sí, pero tengo claro que la mayor parte de esas decisiones coherentes las tomamos bajo criterios ajenos y con el miedo de sentirnos juzgados por los demás inclinando la balanza. Siempre puedes optar por resistirte, respirar profundo y seguir con tu rutina de no saltarte las normas y con la profunda admiración por tu buen criterio… pero si resulta que has caído en la tentación, que tienes una debilidad, que has roto las reglas? Recuerda que un problema es la diferencia entre los que esperamos y que realmente sucede, y que eso, es algo totalmente subjetivo. La autovaloración de nuestra autoestima se basa en la diferencia que percibimos entre nuestros anhelos y pretensiones y nuestros triunfos y éxitos. Sinceramente, llega un punto en la vida, en el que abandonar ciertas aspiraciones de perfección puede suponer un gran alivio. A fin de cuentas, el buen camino siempre seguirá ahí, siempre podrás arrepentirte y jurar que no volverá a pasar.     

Sueños de mi vida de mariposa

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Siempre he sentido una especial fascinación por las mariposas y su valentía…la mariposa representa la poderosa capacidad de transformación que dormita dentro de cada uno. Tenemos libertad para elegir nuestro propio proceso de desarrollo, pero se requiere gran dosis de valentía para lograr un verdadero autocrecimiento. La oruga vive una vida sencilla atada a la gravedad de la tierra hasta que llega el fin de su mundo y se adentra en su particular dimensión crisálida, dolorosa y catártica. Nace así la mariposa, liviana, sutil y vinculada a la luz, pero a la vez tan efímera como una caricia. Su belleza es fugaz, pero consigue derrotar el tiempo y transcender, vencer con su levedad ese destino de fragilidad quedando impresa en nuestra memoria y convirtiéndose en un recuerdo eterno.

Me encontré con este bonito cuento sobre una joven mariposa de alma sensible que se enamoró de una estrella muy brillante: Regresó a casa entusiasmada para compartir su descubrimiento con los suyos, pero no halló comprensión, le dijeron que las estrellas no estaban hechas para las simples mariposas y le aconsejaron buscarse otra luz más acorde con su destino, tal vez una lámpara común o una pantalla cualquiera. Decepcionada, la joven mariposa intentó olvidar a la estrella, pero no lo conseguía, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo. Cada noche intentaba volar más alto, pero cuando llegaba la mañana, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. A medida que iban pasando los días, comenzó a prestar atención a todas las maravillas que veía a su alrededor. Desde sus altos vuelos podía vislumbrar un mundo nuevo y la mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer ese mundo tan hermoso. Un buen día decidió volver a casa y tristemente comprobó que el resto de mariposas ya habían muerto consumidas por esas mismas luces que habían juzgaban fáciles. La mariposa, jamás consiguió vivir al lado de su estrella, pero vivió muchos años felices, descubriendo cada noche cosas diferentes y fascinantes. Y comprendiendo que, perseguir los sueños puede traer muchas más alegrías y beneficios que renunciar a soñar y conformarse con la vida que está al alcance de nuestras manos sin necesidad de volar.

Entre lunas

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Tan sólo me queda la luna, esa que consigue vencerme y que envuelve mis sueños al dormir. Esa que me trae cada noche el recuerdo de tu  rostro, ese que ya casi no alcanzo a ver, pues cada día se me resiste un poco más. Nada me queda ya de ti, tan sólo esa luna justiciera, orgullosa y lejana, que llena todo de sombras y que me amarra a esta edad que no me deja perseguirte en tu viaje. Ya no alcanzo a escuchar tu voz entrando por mi ventana, ni me ilumina tu mirada, ni me acarician tus manos, ni me calienta el aliento de tus labios. Tu luna ya no es mi luna, ni tus pasos pueden  perseguir ya mis pasos, pero sé que desde tu luna silenciosa, vigilas entre sombras cada una de mis noches. Después de ti….sabes que sólo vivo por tu luna.

Gladiadores de cartón

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Los animales se unen y se relacionan entre sí instintivamente para sobrevivir, sin embargo, parece que las personas viven cada día más aisladas y deshumanizadas. A pesar de transitar por la vida permanente interconectadas a través de esos oscuros corredores llamados “redes sociales”, cada día vivimos más centrados en nuestro pequeño círculo egoísta, y lo que se fomenta es la autoayuda y la autocomplacencia. Nos dejamos seducir por un mundo mágico donde puedes cambiar cualquier cosa en un click sin distinciones; ropa, casa, coche, amigos, familia…así es, y los vamos aplicando a todo lo que implique sentimientos verdaderos. Las relaciones humanas acaban por convertirse en contratos imaginarios de conveniencia que simplemente un día se dejan de cumplir, porque en esta sociedad de usar y tirar, siempre hay algo mejor, una oferta mejor. Así se van quedando miles de historias sin final, como novelas a medio escribir, y nos vamos dañando poco a poco, los unos a los otros sin que nadie se moleste en intentar hablar las cosas, ni en valorar lo que esas personas un día hicieron por nosotros.

Siempre resulta más fácil salir huyendo a algún lugar nuevo lleno de desconocidos, donde no saben lo que hiciste, ni lo que te hicieron, o dónde fallaste y quienes te fallaron…incluso puedes fingir que no eres la misma persona, “quitarte del medio” para no tener que volver a recordarlo. Curiosamente siempre parece más sencillo empezar de cero que enmendar errores, pero con cada huída irremediablemente vas dejando pedazos de tu ser, te vas desestructurando como persona. Detrás de cada huída se esconde el miedo…miedo a reconocer que tienes sentimientos, que puedes amar y a que sepan que te pueden herir. Absurda lógica la de esconderse detrás de una coraza de cartón, sabiendo que tu única arma es la cobardía que impulsa tu fuga. Cuándo comenzó este conflicto? Quién fue el primer cobarde que comenzó este juego no escrito de esconder sentimientos?

Y así, la sociedad en la que vivimos nos va colocando en grupitos, conjuntados por nuestros intereses de cada momento y con los diferentes estilos de vida que vamos adoptando. Como packs completos de vidas múltiples que vas probando, donde lo importante es que tu nuevo perfil de vida estereotipado se ajuste a tu nueva vida y a tu nuevo rebaño. Casi como productos estandarizados…puede parecer hasta perfecto, si no nos paramos a pensar en las personas que no lo consiguen, en esas piezas que van quedando aisladas, perjudicadas o averiadas. Para qué molestarse en intentar repararlas o recuperarlas? El monstruo que nos devora siempre puede tener otras nuevas!

Una lágrima cayó…

2014-03-02 10.06.06Una lágrima, esa simple gotita capaz de contener toda una amalgama de emociones tan diferentes; tristeza, irá, desolación, alegría, amor, desamor, perdón, dolor, pasión…y así hasta conseguir desbordar un mar entero. Es parte del lenguaje universal, tan sencilla como símbolo y a la vez tan socialmente compleja. Cualquiera es capaz de identificarla a simple vista, y sin embargo en muchas ocasiones, a todos nos puede resultar muy complicado interpretarla. Una insignificante lágrima puede contener un mundo de información capaz de confundir a ambas partes por igual,  tanto al que la derrama como a quien la observa brotar. Puede delatar en un instante lo que el cuerpo y la mente se esfuerzan por ocultar  dejándonos indefensos ante tan poderosa e incontrolable arma.  Son la única manifestación de un sentimiento que podemos llegar a tocar…cayendo una lágrima, luego dos, tres, hasta recoger con nuestras manos un pequeño charco de cálida emoción, de agua convertida en herramienta que limpia y vacía el alma.  Pero aparte de su indudable misión purificadora y de estropearnos el maquillaje en los momentos menos oportunos, tiene una misión biológica de supervivencia. Son una señal diseñada por la madre naturaleza con el fin de otorgar una ventaja en momento de debilidad o angustia, y nuestro cerebro está programado para interpretarla como un necesidad de “tregua” momentánea. Desde una perspectiva evolutiva, debería servir para favorecer la comunicación entre las personas ya que debería facilitar el intercambio de emociones y generar empatía sin necesidad de palabras complejas. Ahora bien, que levante la mano quien no se haya sentido manipulado por “lagrimas de cocodrilo”, de arrepentimiento y sentimientos fingidos en propio interés. Creo que igualmente y siendo sinceros, casi todos en algún momento de nuestra vida hemos comprobado que dicha táctica resulta muy efectiva. Vamos, que es algo que aprendemos ya de pequeñitos, cuando nos pilla nuestra madre con las manos en la masa y no tenemos más escapatoria que montar nuestro show de la misericordia. En resumen, resulta difícil hacerse siempre el duro ante el llanto del “contrario” y quizás lo práctico sería convertirse inmune ante cualquier muestra palpable de sentimientos, pero eso sería como borrar parte de nuestra naturaleza HUMANA, instalada de serie y que con la finalidad de distinguirnos del resto de las especies del reino animal. Yo personalmente os aconsejo y me lo aplico: ¡Llorad y dejar llorar…que el mundo sepa como os sentís!

Nuestros abismos

2014-01-25-08-42-57-1Podemos esforzarnos hasta el agotamiento intentando estimular desde fuera nuestras emociones y pensamientos; forzar el  llanto, la alegría, la exaltación o la miseria pero ninguna expresión superficial tocará jamás lo más profundo de nuestros abismos. Cómo habitaciones del alma, nuestros abismos son lugares profundos de nuestro ser donde la mente almacena recuerdos que pueden llegar a repetirse sin interrupción a lo largo de toda nuestra vida. Si no aprendemos a adentrarnos en nuestras propias profundidades para poner orden, vaciar y guardar lo necesario, vamos creando rincones congestionados que se vuelven lugares desconocidos e inaccesibles con el tiempo. De repente nos encontraremos con la sensación de que la esencia de nuestra  vida parece desvanecerse, y con la sensación de que caminamos sobre lo desconocido sin alas. Todo se asemeja a un abismo y jugamos a lanzarnos, pero la vida se empeña en perseguirnos, entonces miramos desafiantes nuestro destino, como queriendo retar a nuestros olvidos. Pero “un abismo llama a otro abismo” y nos encontramos de nuevo con la oscuridad y con el vacío donde se multiplican esos silencios…es ahí desde esa profundidad donde aprendemos que solo nos queda un camino que y que tendremos que recorrerlo como ciegos hasta encontrarnos otra vez y comenzar a vivir nuevamente desde el yo verdadero. La sabiduría es esa amiga, a la que tantas veces hemos desoído y que siempre está dispuesta a tendernos un puente para poder caminar sobre nuestros abismos.

¿Qué te hace negar volver a casa?

shutterstock_126626021Apego y desapego…hermanos de lo mismo que se dan la mano en un ser y no ser, aunque la verdad, con los años uno acaba por aprender a balancearse entre los dos. El apego es siempre un cómodo escaparate para esconderse, pero cualquier crisis que te lleve a cuestionar la identidad que reprimes, se convierte en un impulso que te encara con el dueño y señor de tu casa. Ese que se esconde detrás de la costumbre, los hábitos, los horarios, las rutinas, lo conocido y que encuentra en el pesimismo su mejor aliado. Aprovecha un estado pasajero, una tristeza escondida, una rabia proyectada en circunstancias adversas, y como permanente disculpa, justifica la necesidad de abrirse al cambio.  Huir, en un infructuoso intento de parar el tiempo, rechazando tus raíces y renegando de todo lo que te resulta conocido para salir de la inercia y transformar momentáneamente tu estado de latencia, de tristeza, tiene un enorme riesgo. A veces es una cuestión de juventud, donde el desarraigo parece una necesidad pero a medida que te haces mayor, el apego te parece cada vez más reconfortarte y se convierte en refugio de todos los malos presentimientos. Cuando apenas conoces la euforia del desapego, irremediablemente y a la vuelta de la esquina, te espera el apego y tarde o temprano tendrás que volver a mirarte a la cara, en el espejo de tu tristeza una vez más. Quien vive sin referente se niega lo esencial en una búsqueda inútil de intentar ahorrarse el esfuerzo de ser quien realmente es, para vivir un rato de ilusiones prestadas. Acaba por convertirse en presa fácil tras una máscara de falsa libertad y de carencias escondidas. Un desarraigo que se olvida de su origen para terminar perdido y aislado de todo lo que uno realmente es. Si es que no hay nada que ate más que aquello que no consigues ver con buenos ojos…sobre todo si es tu propio reflejo el que no consigues aceptar.

Cuida tus palabras

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Inmerso en una situación de fuertes emociones, o bajo presión, nuestra mente consciente, nivel donde somos relativamente racionales, está parcialmente cerrada. Las palabras son poderosas y deben ser manejadas con cuidado ya que nuestro subconsciente tiende a ser tan literal y sugestionable como cuando éramos niños. Bajo ciertas circunstancias una palabra casual puede golpear con la fuerza de un proyectil.

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”. Mahatma Gandhi

La leyenda del niño feliz.

nic3b1os-felicesCuando pienso en la infancia, lo primero que se me viene a la cabeza es la palabra felicidad ya que doy por hecho que esa es la etapa más feliz y alegre de la vida de cualquier persona. Por desgracia no siempre es así y hay demasiados niños que no son ajenos a la tristeza y que viven su día a día entre la ansiedad y la irritabilidad. Una vez alguien me dijo, que daba gusto ver lo feliz que era mi hijo y yo le respondí “que como cualquier niño”, a lo que me contestó que no y que había muchos niños que parecían estar permanentemente malhumorados. Vamos que, mi hijo no hacía nada especial, saltaba, bailaba, cantaba y se reía, pero era cierto que contagiaba fácilmente su alegría y entusiasmo. Creo que hay muchos factores que contribuyen a que un niño no sea feliz, y con tanta crispación social y desesperación temo que “ese niño feliz” llegué a convertirse más en un leyenda que en un referente de la infancia. El mayor deseo de cualquier padre o madre es la felicidad de sus hijos y es importante no transmitirles nuestras cargas emocionales ni nuestras interpretaciones negativas del mundo. Sólo un 10% de la felicidad depende de circunstancias externas y creo que es importante no dramatizar sabiendo darle a las cosas su justo valor y distinguiendo las cosas realmente importantes de la vida. Aunque la capacidad para ser feliz es algo innato, se puede aprender a ser más feliz y está en nuestra mano mejorar nuestro bienestar y nuestra dicha. Recuerda que tus actos y pensamientos de hoy serán la base de la felicidad de  tus hijos y que con ello van a desarrollar su identidad, su autoestima y será lo que determine en gran medida el éxito de su vida adulta.

El árbol del amor

images097YVWFH (194x247)Había una vez un hermoso y antiguo árbol, sus ramas eran capaces de extenderse hasta el cielo, pero prefería inclinarse para dar cobijo a todo ser que se le acercara. Era enorme pero su predisposición por servir a los demás no lo permitía ser consciente de su grandeza. El árbol era feliz simplemente compartiendo sus frutos y su sombra con los demás y se  sentía inmensamente dichoso rodeado de seres a los que bendecir con sus bondades. Para el amor nadie es ni pequeño ni grande, su prioridad es abrazar al que se le acerque y entregarlo todo al contrario que para el ego, cuya prioridad es ser grande por encima de todo. El amor siempre está dispuesto a ceder; el ego nunca se doblegará ante nadie y prefiere convertirse en inalcanzable con tal de ser más grande que los demás.  

Cinco minutos…

ImagenNo soy yo la típica mujer que se queda a esperar si llegas tarde, ni la que sale a buscarte cuando no apareces. No soy de las que oculta lo que piensa, ni de las que esperan a que adivinas lo que ronda por mi cabeza. No soy de las que hace preguntas, aunque eso no signifique que no me interesen tus cosas. Soy de las que está dispuesta a escuchar cada unos de tus pensamientos sin juzgar tus palabras. Soy de las que intentan huir de los dramas y prefieren ofrecer al mundo una sonrisa a pesar de todo. Y sí, soy de esa clase de mujer que conoces por casualidad un buen día y que en cinco minutos ya te ha cambiado la vida para siempre.

Absurda Navidad

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Después de una semana de sobresaltos, parece que finalmente vamos a poder celebrar la Nochebuena en casa todos juntos y sin novedad. Pero estos días no pude dejar de recordar esa otra Navidad que me tocó pasar en un hospital y de esas personas que tendrán que hacer de tripas corazón para sobrellevar lo absurdas que pueden llegar a ser estas fiestas cuando vives momentos complicados. Pienso en todas esas personas que sufren recordando navidades previas más felices, en las que todo parecía más fácil y en las que no había ausencias que lamentar, no solo de seres queridos sino también de salud perdida. Yo era una fanática de estas fiestas, pero aquel año me llegaban a molestar de sobre manera las celebraciones, los adornos y la euforia de los demás. Realmente me parecía todo tan ridículo y sin sentido que llegué a creer que no volvería a caer jamás en tan absurda celebración artificial y provocada…pero afortunadamente el instinto de supervivencia hace que vuelvas a recuperar también los buenos recuerdos, y las ganas de ser feliz vencen al pesimismo y a las penas. Creo además, que especialmente por las personas que faltan y por las personas que luchan contra la enfermedad estos días, los que tenemos la fortuna de estar bien hoy, porque mañana nunca se sabe, tenemos la obligación de intentar aprovechar este momento nos brinda la vida y que se vuelve mágico por que podemos disfrutar de nuestros seres queridos un Navidad más. Se nos olvida que somos sumamente frágiles y vulnerables y nuestra memoria tan quebradiza que tendemos a pasar por alto que nuestro tiempo aquí tiene fecha límite y quizás las próximas Navidades no tengas una segunda oportunidad. Osamos creer que tenemos el control, y que nuestra vida nos pertenece, pero solo tenemos este valioso instante del aquí y el ahora.

Una rosa es siempre una rosa.

thumbnailCARYW6XQExtraño juego el del amor… ¿Es cuestión de buena suerte, de tener buen ojo, quizás un sexto sentido, o simplemente intuición? A veces parece tan fácil, como un sendero sin escollos por el que puedes darte un paseo triunfal, otras un camino oscuro e incierto en el que puedes llegar a perderte para siempre. El amor es como una rosa que te regala la vida, y que te embriaga con su aroma mientras y sin que te des cuenta, se acomoda sobre tu pecho y a la altura de tu corazón. Con el transcurrir de un tiempo, te vas percatando de que las espinas ya han atravesado tu piel y entonces, sobrellevarlo dependerá de tu umbral de dolor y de lo placentero que este resultando el viaje. Ahora, cuando el amor se termina y esa tierna rosa se marchita, las espina se vuelven insoportables y queremos arrancarlas de inmediato ignorando que nos puede pasar como a Machado, que logró por fin un día arrancarse “la espina de una pasión”: «En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día, ya no siento el corazón.»  Al final no hay mayor fatalidad que no sentir nada, o el inmenso vacío que te deja ese amor maldito que nos empeñamos en borrar con todas nuestras fuerzas en un vano intento de reescribir nuestro pasado. Nuestras historias forman parte de nosotros, para bien y para mal, y aunque a veces no queremos verlas, todos sabemos que no hay rosas sin espinas.

Creo que se me ha metido el corazón en los ojos

guerra_de_sexos_pareja_sinceridad_interiorHay momentos importantes que cambian tu vida para siempre, que dejan una huella imborrable y tras los cuales nada vuelve a ser igual… sin duda alguna en el primer lugar de mi lista están el nacimiento de mis dos hijos. Desde el en el día que fui madre, mi existencia cobró otro sentido, y los niños de mis ojos me han hecho y me hacen ver todo con una renovada fuerza, esperanza y optimismo, vamos que se me ha metido en corazón en los ojos. Ya sé que a muchas les puede sonar un poco trasnochado este concepto de la maternidad como único fin de la vida de una mujer y bla, bla, bla…en fin todo ese melodrama del feminismo que se supone de una mujer contemporánea. Y respondo NO, por supuesto que mis hijos no son el único motor de mi vida, y SI, ellos han engrandecido cada parcela de mi mundo sin sentir que haya tenido que renunciar a nada, sino todo lo contrario. Me considero una mujer libre y liberada y siempre he hecho y hago las elecciones de mi vida, para bien o para mal, por mí misma,  pero como escribió Shakespeare en el Mercader de Venecia, no se puede arrancar una libra de carne sin derramar la sangre…y si yo soy la carne, y mis hijos son mi sangre. Obviamente soy mujer, lo disfruto y me encanta, no lo cambiaría por nada, pero por casualidades de la vida, he parido a dos hombres que son parte indisoluble de mi ser, entonces que debo ser feminista? machista?.Machista = Feminista, pues a mí me lo parecen cada día más y me siento tan poco representada por uno como por el otro…yo soy humanista y quiero igualdad y respeto para todos. Como mujer y madre, yo de la “guerra de sexos” me bajo, aquí y ahora…y de eso precisamente escribiré en el próximo post de este apartado.

Hablando con mí sombra…

Hablando con mí sombra…

Si nuestra sombra nos pudiera hablar, que nos diría? Sin duda, escucharíamos verdades sin tapujos, palabras sin edulcorar, y no habría donde esconderse ni refugiarse de nuestros secretos más inconfesables, porque todos tenemos un lado oscuro, viejas heridas y viejos fantasmas que nos persiguen. Pero seguramente nuestra sombra en lugar de revelar  nuestras debilidades, nuestra insignificancia, nuestras inseguridades o nuestra rabia como “defectos” que limitan nuestra vida, su proyección alargada vería más allá y nos ayudaría a ver lo que hay detrás. Ahí, detrás de cada una de nuestras artistas imperfectas se esconde el regalo de la sabiduría, sobre todo detrás aquellas que más nos avergüenzan y que escondemos en nuestras sombra interior más profunda. Nuestra sombra nos recordaría que somos tan valiosos como un millón de lingotes de oro, y que no hay nadie en el mundo igual de importante que nosotros, y nos empujaría lejos hasta sacarnos de la pequeñez de nuestros pensamientos negativos. Nuestra luz es mas brillante cuando aceptamos nuestra oscuridad, así que otórgate licencia para ser tu mismo al 100 %, de encontrar la compasión para perdonarte de todo lo que te has juzgado, criticado o negado. Si quieres tener pensamientos auténticos, bondad, compasión, alegría, entonces tienes que reconocer tu sombra y estar bien con ella. Acéptala, celebrarla, abrázala, no la reprimas, y aprende por fin de ella…lleva toda la vida a tu lado y te acompañará hasta el final de tus días.

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Sentarse a esperar lo inesperado…

292745_223465084374623_170526659668466_610874_1843693202_n1Hay días en los que parece que nada me consuela, ni la música, ni las palabras, ni las sonrisas… y me pregunto de donde voy a sacar las fuerzas para reinventarme una vez más. Un día decidí renunciar a vivir en a la seguridad de mi existencia por ser fiel a mi misma, y pese a la incertidumbre y las decisiones difíciles que conlleva apostar por escuchar lo que grita tu interior, yo siempre lo he tenido claro. Es difícil tomar decisiones y a veces te planteas tirar la toalla y olvidarte de todo, centrarte en lo importante, en el presente, y en ti… pero justo cuando ya no puedes más con tu corazón roto, el alma hecha pedazos y tu interior está desolado, llega alguien que te sorprende con la palabra oportuna, una caricia, una frase ingeniosa… y te rescata de un silencio agónico. Miras nuevamente al futuro y vuelves a arriesgar, aunque sea otra posible caída o tal vez un nuevo deseo cumplido, no hay garantías…pero el brillo de la ilusión vuelve a tus ojos y te hace resplandecer nuevamente en la oscuridad. La vida es un viaje que puede ser demasiado corto y no quiero que se me escape ni un solo momento, porque todo se acabará un día, y para eso no tengo respuesta. Por eso, sé que he de luchar por todo lo que quiero y lo que ya tenga amarlo al máximo de mis posibilidades sabiendo que me entregué una vez más, en cuerpo y alma. Y aunque a veces decidas no decidir, solo te queda esperar lo inesperado, que siempre es lo mas difícil de esperar.

A volar…

descargaSi siempre quieres tener razón, nunca tendrás la verdad…a todos nos ha tocado en algún momento de nuestras vidas pasar por momentos difíciles o apoyar a alguien que estuviera viviendo momentos de gran carga emocional. Lo más sencillo es estos casos es intentar no llevar la contraria… y aunque lo hagamos con nuestras mejores intenciones, darle la razón no siempre es la respuesta adecuada. Por mucho que intentemos evitar el sufrimiento y frustración, hay que tener claro que no siempre tenemos las soluciones adecuadas. De poco le sirve a una persona que se encuentra al borde de un precipicio, enfundarle unas bonitas alas y animarle a volar. Comprendes su verdad, conoces sus motivos, y compartes sus objetivos, pero a veces es necesario tener la valentía de asumir que debemos dar un paso atrás para poder actuar de manera más conveniente cuando llegue el momento adecuado. Aunque el tacto es sumamente importante, más si cabe lo es tener la honestidad de no adornar la realidad para pintarla como quisiéramos que fuera. El mejor apoyo…escuchar sin juzgar, permitirle su espacio, gran dosis de comprensión y la confianza que genera la autenticidad de una mano que te sujeta firme pero sin aferrarse. Saber que tienes a alguien que te quiere más allá de las simples palabras, con quien no tienes que demostrar nada y con quien no es necesario tener o no tener la razón, es muy reconfortante. Todo necesitamos un paréntesis para recomponernos de vez en cuando, mantén los pies en la tierra y daté una segunda oportunidad. Si intentas evitar querer llevar siempre la razón, sin duda, serás más feliz, pero sobre todo, serás más sabio.

Mis Ángeles

Algunas repuestas requieren mucho coraje, ya que pueden desmantelar nuestra vida de arriba abajo. Hay que reflexionar mucho y sobre todo, intentar no mentirse a uno mismo, y eso que a veces la verdad se parece demasiado a un precipicio. A veces es muy duro situarse en la realidad, pues conlleva asumir errores propios y dejar marchar viejos recuerdos, que aunque a veces dolorosos, nos da la sensación de que son lo único que tenemos. Soltar el dolor, puede dejar un vacío que no todo el mundo sabe superar, pero hacer de tu vida una farsa jamás te traerá la felicidad, eso seguro. Si no eres feliz…si vives tu vida como si fuera una maleta vacía, de que sirve todo lo demás. Yo quiero vivir con mis errores, sabiendo que aproveché esos pequeños instantes de gloria que nos brinda la vida, aunque después llegase en ocasiones la frustración y el desengaño. Nos mentimos a nosotros mismos demasiado, ya sea por desconocimiento de la verdad o porque la misma nos causa resentimiento. Preserva tu identidad por encima de todo, es tu esencia, tu encanto, y tu mayor activo. Recuerda que todos estamos aquí de paso, nadie es eterno, a veces lo olvidamos y vamos postergando nuestros anhelos sin recordar que nuestra estancia aquí es limitada. A mí personalmente me aterra pensar que pueda estar en mi lecho de muerte, pensando ¡Pero qué demonios he hecho con mi vida! Me gustaría que las personas que han pasado por mi vida, principalmente me recuerden con una sonrisa en la cara. Yo estoy seguro de que tengo varios ángeles que me cuidan, personas con las que he tenido una relación muy especial y que me quieren más allá de la muerte. Pensar en ell@s me reconforta el alma y me los imagino paseando por los bonitos lugares llenos de paz. Uno de ellos, además de otras muchas cosas, me dio un gran consejo, y además me lo dejó por escrito, “sé tu misma siempre y sé muy feliz” … lo intento cada día.

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Mejores amigos

amigosInmersos en una sociedad cada vez más hedonista, nos volvemos cada día un poquito más pretenciosos y superficiales.  Es indispensable estar bien, siempre bien y los deseos han de ser satisfechos de inmediato sin importar la existencia de “los demás”. No queremos problemas, y hemos desarrollado un olfato especial para huir a tiempo de los que los tienen…del aburrimiento, del compromiso. Envolvemos todo con palabras fantasiosa de un mundo mejor para escapar del la angustia y en busca de la dicha constante. Nos programamos para escuchar solo buenas noticias, buenas intenciones. Estamos por la paz mundial, en contra de la caza de la ballena, por la protección del lince…un mundo mejor para todos. Nos juntamos  con nuestros amigos, los que están bien por supuesto, para  tomar nuestro gin & tonic y desde nuestro sillón  lanzar discursos enérgicos contra el gobierno de turno, reclamando gratuidad y en defensa de todo. Por suerte las desgracias parece que solo le suceden a seres lejanos, casi imaginarios y más allá de nuestras fronteras, o sea…de nuestras narices. Demasiado centrados en firmar peticiones para abolir el hambre en Somalia, no atendemos el teléfono si nos llama ese amigo que antes estaba bien y que ahora está mal. Y como la fatalidad se trasmite y se absorbe y eso no le hace bien a nuestra vida, a nuestro karma…esperaremos a que ese amigo vuelva a estar bien y entonces lo atenderemos…incluso puede que hasta vuelva a ser uno de nuestros mejores amigos, o no, nunca se sabe.

Mi caja de regalo

Cuando hablamos de higiene, todos sabemos exactamente a que nos referimos…cuidar  y lavar nuestro cuerpo, procurar que nuestra vestimenta resulte adecuada y limpiar y ordenar nuestro entorno de manera habitual. Vamos, que desde pequeños lo tenemos claro y nos lo inculcan en casa, en el colegio, etc. Lo que nadie nos explica es que debemos atender igualmente nuestra higiene mental. “Mens sana in corpore sano” que decía Juvenal, ya que todos necesitamos ese equilibrio cuerpo-mente para garantizar bienestar y calidad a nuestra vidas. Tan importante como ducharse o lavarse los dientes cada día es dedicar unos minutos a resetear nuestra mente. Hacer recuento y quedarse con lo positivo, lo negativo analizarlo e intentar aprender de la lección que nos ha aportado. Evita acumular emociones negativas y pensamientos destructivos que no sirven de nada. Yo siempre le digo a todo el mundo que la vida es como una caja de regalo vacía que te entregan al nacer y sobre una mesa, todas tus vivencias…has de escoger lo que te llevas en esa caja, tú decides!Imagen

Te regalo mi corazón…llévalo siempre contigo.

El amor requiere dedicación y constancia… esto es algo más evidente que las relaciones sentimentales en sí. Cuando nos enamoramos, o creemos enamorarnos (porque a veces nos engañamos), nuestro impulso inicial es el de darlo todo, sin  límites en nuestro propósito de entrega. La verdad es que esas promesas de amor eterno no son mentiras porque nacen de lo más profundo de nuestro corazón, pero con el paso del tiempo mucha gente acepta como normal que el amor y la pasión de los inicios acaben diluyéndose en sentimientos más comedidos como el cariño o la simpatía. Inevitablemente se imponen la rutina y la realidad, en resumidas cuentas, los retos y desafíos de la vida diaria. Teniendo en cuenta lo corta que es la vida,  no deja de sorprender lo efímero que puede llegar a ser un sentimiento tan grande cuyo poder trasciende (o debería trascender, si es puro y auténtico) el paso del tiempo. Aunque  algunas personas no lo quieran reconocer, esencialmente, los seres humanos vivimos hambrientos y sedientos de amor, necesitamos recibir ese amor pero también nos sentimos incompletos si no tenemos la oportunidad de expresarlo y darlo…así que ya sabes no pierdas la ocasión, si es que tienes la gran suerte de poderlo compartir.
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Peldaños borrascosos 

Elévate, no temas añadir nuevos peldaños  a tu sabiduría. Amplia tu perspectiva, revisa constantemente tus esquemas y ábrete al pensamiento divergente. Valora por encima de todo tu bienestar y aquello que aporta coherencia con quien realmente sientes ser. Súbete a la cumbre del máximo potencial sin miedo, es un lugar seguro y además está poco concurrido. 

 

Vivir sin preguntas…

  
No tengo todas las respuestas, ni tan siquiera me preocupa formular las preguntas adecuadas. Me gusta que la vida me sorprenda y lo emocionante que resulta no saber que vendrá a continuación. Aprovechar cada impulso para volar y descubrir nuevos vientos sobre mi rostro, encariñarme con rayos de sol desconocidos y beber gotas de lluvia recién estrenadas.